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viernes, 30 de diciembre de 2016

LA CUEVA DE SATANÁS EN SALAMANCA



Nuestro viaje por los enclaves mágicos que tenemos en España nos lleva en esta ocasión hasta la Plaza de Carvajal, en donde podremos visitar la Cueva de Salamanca, un auténtico lugar de poder con gran fama dentro de la literatura española. Cervantes, el padre Feijoo e incluso Walter Scott hablaron de ella en algunas de sus obras. 

Según cuentan las leyendas, en la desaparecida Iglesia de San Cebrián, el mismísimo Satanás impartía antiguas doctrinas que versaban sobre las ciencias ocultas a siete alumnos durante siete largos años. Pasado el tiempo, uno de ellos, debía de permanecer el resto de su vida al servicio de la cueva. Uno de los alumnos más célebres fue el Marqués de Villena.

Las clases con tan poderoso maestro no eran, ni mucho menos, gratuitas. Los alumnos debían pagar por ellas, así que, por sorteo, se elegía al que debía hacerse cargo de los gastos, pero si no podía, no tendría otro remedio más que quedarse encerrado en la cueva. 

Como dijimos, una vez, le tocó pagar al Marqués de Villena, pero no pudo hacer frente a su deuda. La situación para el joven marqués pasó a ser desesperada, aun así, en su ánimo, no pasaba la posibilidad de quedarse enterrado en vida en el interior de la Cueva de Salamanca, por lo que inventó un plan para poder escapar. Para ello se ocultó en una tinaja (nuevamente y coincidiendo con otros lugares cargados de misterios, una tinaja), tapada de diversos objetos que se habían ido acumulando a lo largo del tiempo. Al ocultarse en ella procuró que estos objetos quedasen tal y como habían estado anteriormente para no ser descubierto. Cuando Satanás regresó y encontró la cueva vacía, entró en cólera, sin darse cuenta que había dejado la puerta abierta y así dejando vía libre al marqués para que escapara.

El joven estuvo toda la noche oculto en la oscuridad de la cueva, esperando pacientemente la llegada de los primeros rayos del sol de la nueva mañana. Pero al salir, su sombra se quedó atrapada en la cueva para siempre.

La cueva es conocida en la actualidad por ser el lugar donde daba clases el diablo. Después de ser excavada en los años 90 por un grupo de arqueólogos, ha pasado a ser un lugar de obligada visita para toda persona que visite Salamanca, quienes pueden acercarse a la cueva y subir a la Torre a disfrutar de las vistas, y de su historia. 



domingo, 25 de diciembre de 2016

APARICIONES FANTASMALES EN LA COLONIA DE SANTA EULALIA. ALICANTE.


Aunque no muy conocida por su relación con el mundo de lo sobrenatural, la provincia de Alicante cuenta con algún enclave en los que una serie de hechos tenebrosos de un pasado ya remoto, dejaron una huella maldita que se ha materializado en la aparición de fantasmas y fenómenos paranormales que, a más de uno, ha causado una gran impresión. Uno de estos lugares es, sin duda, la Colonia de Santa Eulalia, situada entre los términos municipales de Sax y Villena. 

No son pocas las veces que estos seres del Más Allá se han dejado ver, fotografiar e incluso grabar por todos aquellos que han tenido la suerte, o la desgracia, de pasarse por allí, para ser testigos de unos hechos sobrenaturales ocurridos como consecuencia de unos hechos en los que se mezclan el amor, lo celos, el alcohol y el desenfreno. 

A finales del siglo XIX se produce la llegada de doña María Avial Peñas y su marido, el Vizconde de Alzira a los Prados de Santa Eulalia. La mujer era hija de un indiano que se había hecho rico en Cuba, y por eso pudo permitirse dotar a su joven hija con la nada irrisoria cantidad de 18 millones de pesetas, dinero que fue invertido para crear la empresa que explotaría la propiedad del Conde de Alcudia, don Antonio de Padua.



La riqueza de la pareja pronto se hizo evidente para los vecinos del lugar. Alrededor de la mansión se construyeron casas para los colonos que hasta allí llegaban para probar fortuna, pero también un teatro, tiendas, una oficina de correos, una estación de tren, bodegas y una fábrica de harina, rodeado por bellos jardines, fuentes, y estanques. Pero por encima de todo, destacaba el extraño palacete del Conde de Santa Eulalia, el cual tenía doce dormitorios, un gran salón, una biblioteca y un bello despacho, pero en el que destacaba, por su compleja interpretación, la presencia de unos relieves que representaban a unos ángeles sin alas y con los brazos extendidos, a cuyos pies se amontonaban un conjunto de individuos sacudidos por todo tipo de pasiones. 

Desgraciadamente el amor no duró para siempre, porque pronto don Mariano de Bertodano se ganó el odio de su esposa, la vizcondesa doña María, enamorada del conde don Antonio de Padua, y por eso las desavenencias acabaron estallando, por lo que el pobre Mariano terminó marchándose, dejando a la Condesa en compañía de su amante y al frente de la colonia de Santa Eulalia. Pronto la hacienda empezó a prosperar; el casino, la licorería y el teatro empezaron a inundarse con todo tipo de personas que buscaban diversión a costa de una pareja que decidió disfrutar de la vida sin límites. 


La pasión, la música, el juego y el alcohol se prolongaban hasta el amanecer, pero los que se quedaban en el palacio pronto empezaron a experimentar sensaciones extrañas que no parecían tener explicación. Curiosamente, en unas excavaciones recientes se demostró que el palacio había sido construido sobre un antiguo cementerio de época andalusí.




Según cuenta la leyenda, un día, el esposo de la Condesa decidió regresar a su hogar, para ver en que se había convertido su anterior tranquila colonia, pero una vez allí no pudo evitar caer bajo el hechizo de su renovada esposa. Una noche, el Conde decidió jugarse parte de su fortuna en el casino, pero la suerte no le acompañó y por eso ahogó sus penas en el alcohol. Desesperado, salió al jardín, con tan mala suerte que cayó en una de las fuentecillas quedando la parte superior de su cuerpo sumergida en el agua, hasta encontrar la muerte. 

Desde entonces, todas las familias que han vivido en la Colonia han quedado separadas por uno u otro motivo, y es más, son muchos los que siguen sintiendo la presencia de lo sobrenatural en una zona que se ha convertido en un punto de referencia para todos los amantes del misterio.



martes, 20 de diciembre de 2016

ARQUEOLOGIA FUNERARIA EN EL EGIPTO ARCAICO. NUEVAS PISTAS



En el periodo Arcaico, que coincide con las primeras dinastías en el historia de la civilización egipcia clásica, observamos una consolidación de los poderes de la realeza que se verá reflejada en la construcción de grandes tumbas, dejando atrás las sepulturas más sencillas de época predinástica, en un proceso que desemboca en la aparición de las pirámides de piedra de la Dinastía III. Durante el Arcaico, el tipo de tumba real más caracterítisco es la mastaba, la cual conoce un importante desarrollo en las necrópolis de Abydos y Saqqara, pero a pesar de las evidentes diferencias con respecto a las anteriores, estas no dejan de ser resultado de una evolución lógica de las tumbas prehistóricas.

En términos generales, este nuevo tipo de tumba esté formado por una cámara rectangular, más o menos amplia, con un revestimiento de ladrillos y otro exterior de madera. En su interior, las ofrendas y el ajuar funerario se van a situar en pequeñas cámaras ubicadas alrededor de la principal, en torno a la cual se articula la estructura. En muchas ocasiones, la tumba real se rodeaba de otras de menor tamaño, donde se podían enterrar los cortesanos y miembros de la familia real. 


Necrópolis de Abydos


Estas grandes tumbas de las primeras dinastías egipcias estaban situadas mayoritariamente en la necrópolis real de Abydos, pero para nuestra desgracia la superestructura de las tumbas reales han desaparecido, aunque tenemos motivos evidentes para pensar que debían de ser similares a las tumbas tinitas situadas en Saqqara. La parte exterior estaba formada por distintos compartimentos y tenían unas paredes características similares a las fachadas de los palacios reales, con unos paneles salientes alternados con nichos entrantes, marcando el origen de los grandísimos complejos funerarios del Imperio Antiguo en donde se fusionaba la idea de la tumba y el templo funerario, que en estos momentos aún siguen apareciendo separados.


Dentro de los lugares de enterramiento de época Arcaica, la necrópolis de Abydos ha proporcionado una información muy valiosa para comprender la naturaleza del pensamiento religioso egipcio durante el resto de su historia. Este es un lugar sagrado situado en la orilla occidental del Nilo, datando los vestigios más antiguos a partir del 4000 a.C., aunque no será hasta épocas más tardías (Dinastías I y II) cuando adquiera una relevancia especial por su papel como lugar de enterramiento de los primeros faraones del Egipto Unificado. Aquí, las últimas campañas arqueológicas permitieron detectar alguna de las más tempranas manifestaciones religiosas relacionados con el mundo de ultratumba, especialmente en la sepultura del faraón Djer, el cual se hizo enterrar junto a un enorme ajuar funerario y con un enorme cortejo de más de 300 individuos, algunos víctimas de unos sacrificios humanos que, con el paso del tiempo, van a ir desapareciendo en favor de nuevas prácticas tendentes a sustituir al ser físico por una serie de amuletos (ushebtis) con propiedades mágicas. Es más, la propia configuración de la tumba nos permite suponer la creencia en la supervivencia del espíritu del faraón, el cual emprendería un viaje hacia el mundo del Más Allá, a partir de una apertura en el lado occidental de la estructura orientado precisamente hacia un wadi, situado al oeste de la necrópolis. 


Tumba de Djer

Saqqara es el otro gran lugar de enterramiento de época Arcaica. Situado a escasa distancia de la ciudad de Menfis, el lugar destaca por sus imponentes dimensiones al medir 6 km de largo y tener una anchura de 1,5 km. Su relevancia a partir de la Dinastía I se pone de manifiesto por la extraordinaria acumulación de tumbas reales que presenta el lugar. Debajo de las estructuras se sigue conservando una serie de galerías, tumbas de pozo e incluso agujeros hechos por los ladrones para expoliar las tumbas. La monumentalidad de lugar queda resalzada por la pirámide escalonada del faraón Zoser, con el que entremos en una nueva etapa en la historia del Egipto faraónico, caracterizada por la presencia de un nuevo tipo de tumba propia del Imperio Antiguo. 

Como dijimos, el tipo de tumba más característico de este momento es la mastaba, en la que podemos encontrar dos niveles, uno subterráneo, con la cámara sepulcral a la que se accedía a través de largos y estrechos pozos verticales, que se cegaban después de depositar la momia y un nivel superior, en donde estaba la capilla que imitaba la casa del difunto, donde los familiares depositaban sus ofrendas, con una o varias "falsas puertas" decoradas con relieves, situadas en la parte oriental, que servían para indicar al espíritu, al doble del difunto (llamado ba), el lugar por donde debía salir o entrar al edificio. Algunas de estas tumbas tenían varias salas y estaban ricamente decoradas, y con el paso del tiempo, estas construccies se fueron haciendo cada vez más complejas y añadiéndose más estancias, escaleras, trampas para saqueadores. 


Necrópolis de Saqqara

viernes, 16 de diciembre de 2016

EL FANTASMA DEL CASTILLO DEL BUEN AMOR. SALAMANCA


En la localidad salmantina de Topas, el viajero interesado en el mundo de lo oculto y con ganas de experimentar emociones fuertes, tendrá la ocasión de entrar en contacto con una nueva historia relacionada con la existencia de presuntos seres sobrenaturales. El Castillo del Buen Amor fue erigido sobre los cimientos de otro anterior. Su importancia desde el punto de vista histórico es notable ya que estuvo vinculado con los Reyes Católicos o a los Fonseca, un linaje de arzobispos estrechamente relacionados con el lugar, tanto que el nombre del actual hotel que se ubica entre sus muros, se lo debemos a un extraño acontecimiento relacionado con dicha familia.

Cuenta la leyenda que el castillo fue propiedad del Arzobispo de Santiago, Alfonso de Fonseca y su amante Doña María de Ulloa, aunque investigaciones actuales demostrarían que esta bella construcción de estilo gótico perteneció a su homónimo en nombre y apellido, Alfonso de Fonseca Quijada, primo del anterior, obispo de Cuenca, Ávila y Osma. Al parecer, el obispo transformó el castillo en su propio palacio, y allí se trasladó para compartir su tiempo con su amada, Doña Teresa de las Cuevas, con la que tuvo cuatro hijos.




Alfonso Fonseca fue un fiel seguidor de los Reyes Católicos, hasta tal punto que no dudó en prestar sus servicios en favor de ellos durante la guerra civil que enfrentó a los partidarios de Isabel de Castilla contra los de Juana la Beltraneja. Su relación con los Reyes Católicos fue estrecha, porque en su propio palacio llegó a habitar el rey Fernando, con el que también compartió su interés por introducir en España las formas estilísticas del Renacimiento italiano.

Después de una larga etapa, en la que el castillo quedó expuesto al inexorable paso del tiempo, cayendo prácticamente en el olvido, llegamos al siglo XX, y más concretamente al año 1957 en la que la Comisión General de Patrimonio Artístico, llamó la atención sobre el mal estado de conservación de un edificio que amenazaba ruina. razón por la que se llevó a cabo un complejo trabajo de restauración, en 1958, antes de que en el 1996 se llevase a cabo a su rehabilitación para finalmente terminar convirtiéndose en un hotel en el año 2003.

A pesar de la belleza arquitectónica del edificio, el interior es lúgubre, con largos y claustrofóbicos pasadizos que llevan hasta las distintas dependencias del hotel. Las habitaciones, salones y el resto de cámaras se articulan en torno a un gran salón del que salen distintas escalinatas profusamente decoradas y que llevan hasta las habitaciones de los huéspedes, destacando por encima de todas las situadas en los fosos, las cuales gozan de chimeneas, armaduras y salones propios.

Es aquí cuando posiblemente vayan a empezar los problemas, porque según diversos visitantes, durante la noche se escuchan estraños susurros, persistentes golpes y presencias extrañas, como las de un gato negro merodeando por los pasillos que, al ser mencionado en recepción a la mañana siguiente, niegan su existencia al asegurar que el hotel no habita ningún gato.

Un halo de misterio envuelve al hotel, tal y como lo demuestra el testimonio da varios trabajadores del antiguo castillo, que han llegado a relatar la existencia de llamadas de teléfono desde unas habitaciones en donde nadie se alojaba. Uno de los lugares más encantados del hotel podría ubicarse en las antiguas caballerizas, en donde se ha creído ver al fantasma del arzobispo, anque también se ha llegado a presenciar una dama vestida de blanco, vagando por las habitaciones y que no podría ser otra más que Doña Teresa de las Cuevas.




Otros clientes dicen haber escuchado golpes en las paredes e incluso el enigmático arrastre de unas cadenas o el movimiento de las tropas castellanas alrededor del palacio. Aun así, y después de tan terrorífica experiencia no son pocos los que cuentan los días para volver a este magnífico lugar, que desde aquí recomendamos.

domingo, 11 de diciembre de 2016

BAILE DEL FANTASMA. UNA DANZA RITUAL PARA AYUDAR AL ESPÍRITU DE LOS NATIVOS AMERICANOS.



El conocido como Baile del Fantasma abarca movimientos de restauración de diferentes religiones nativas americanas en los Estados Unidos Occidentales. En 1870, uno de estos  Bailes del Fantasma fue llevado a cabo por el profeta payute Wodziwob, y entre 1889 a 1890 el testigo lo recogió el jefe Wovoka, un paiute del norte. En términos generales, las prácticas del Baile del fantasma son utilizadas para revitalizar las antiguas religiones de antes del contacto, pero también para honorificar y adorar a los muertos mientras esperan su renacimiento. En este sentido, las ideas de los indios norteamericanos sobre la existencia de una vida después de la muerte, están reflejadas en sus escritos y narraciones legendarias, las cuales insisten en la creencia en la reencarnación y en los recuerdos de algunos chamanes de la existencia de vidas anteriores. 


Baile de Fantasma Sioux de 1851. 

En diciembre de 1888, Wovoka, hijo de Tavibo (Numu-tibo'o), cayó gravemente enfermo afectado por una fiebre que apareció durante un eclipse de sol. Cuando nadie pensaba en su recuperación, Wovoka logró vencer a la enfermedad y después aseguró que había visitado el mundo del espíritu y el Ser Supremo, profetizando que el mundo llegaría a su fin en fechas próximas, justo cuando el dios supremo (El gran espíritu) se encarnara en la tierra. 

En sus visiones fortaleció la creencia y su convicción de que todos los nativos heredarían el mundo, incluyendo los que estaban ya muertos, para vivir eternamente sin padecer sufrimiento y las injusticias a los que se vieron sometidas desde su contacto con el hombre blanco. Para ello, Wovoka declaró que todos los nativos tendrían que vivir rectamente, y rehuir los vicios que les habían transmitido los hombres (especialmente el consumo de alcohol) y que tanto les habían separado del mundo de la naturaleza. Enseñó que la meditación, la oración, el canto, y el baile eran la forma ideal de ayudar al muerto, y preparar el camino para su pronta resurrección. 

Su padre Tavibo, ya había participado en el Baile de Fantasma de 1870, teniendo una visión por la que los espíritus de la naturaleza sacaban a todos los seres humanos de la tierra, sometiéndoles a juicio por sus malas acciones. Tavibo concluyó que los americanos nativos regresarían a vivir en un entorno restaurado, en donde resucitarían y vivirían en felicidad. Esta religión del Baile del Fantasma quedó extendida a muchas tribus en reservas del oeste, incluyendo a los Sioux, los Cheyenne y los Arapahoes, y en la actualidad la siguen practicando los indios caddo. 




viernes, 9 de diciembre de 2016

SANTUARIO DE SANTA CASILDA. HISTORIA Y LEYENDA EN UN PAISAJE MÁGICO




Iniciamos nuestra travesía en tierras de Burgos, visitando un lugar aislado en el que el viajero podrá entrar en contacto con viejas leyendas, y disfrutar de un paisaje incomparable ubicado en el corazón de la Bureba, muy cerca de la localidad de Briviesca.

El santuario de Santa Casilda se encuentra situado en lo alto de un imponente roquedo, dominando una extensa zona denominada por Azorín como "el corazón de las tierras de Burgos". Para llegar hasta allí, el viajero debe desplazarse hasta Briviesca y tomar la carretera BU-V-5107 con dirección a Revillancón, en donde podrá deleitarse con la elegante iglesia románica del siglo XII consagrada a San Esteban Protomártir.


Revillancón


Siguiendo su camino llegará hasta un peñasco en el que se levanta el santuario de Santa Casilda, con una iglesia de estilo renacentista lombardo, construida sobre la antigua ermita, bellamente reformado y que cuenta con una imagen de la santa sobre el altar esculpida por Diego Siloé, y que custodia el sarcófago en donde se conservan los huesos de la princesa toledana Casilda, nacida en la ciudad de Toledo en el siglo XI e hija del rey moro Aldemón (o al-Mamún).

Cuenta la leyenda que la princesa quedó huérfana de madre poco después de nacer, aunque afortunadamente su infancia no fue del todo desgraciada porque desde bien pronto recibió el cariño de sus hermanas Zoraida y Almoaín. Como era constumbre entre los hijos de la realeza, a los cinco años, Casilda empezó a estudiar el Corán, pero su afán por el conocimiento le llevó a interesarse por todos los textos que desde entonces cayeron en sus manos. Entre las historias que más le impactaron estaba la de una joven princesa que decidió huir de palacio para consagrarse a una vida ascética y de oración. Según se dice, con tal sólo 17 años de edad, Casilda ya era una de las mujeres más sabias del reino, y pronto comenzó a interesarse por lo principios éticos del cristianismo, pero su sabiduría no era menor que su bondad, porque inmediatamente empezó a frecuentar las cárceles de palacio para entregar medicinas y alimentos a los cautivos de su propio padre, el cual entró en cólera cuando fue consciente de la "traición" pertrechada por su hija.

Aún así, la joven princesa no se dio por aludida, y siguió visitando y llevando consuelo a los sabios sacerdotes y monjes que palidecían en las lúgubres cárceles toledanas. Enterado el rey Adelmón, fue a espiarla en el jardín de sus aposentos, y al verla allí le preguntó qué era eso que estaba ocultando en su vestido. - Rosas, le respondió Casilda, pero evidentemente su desconfiado padre no la creyó, por lo que le obligó a abrir los pliegues de su vestido y es aquí cuando se obró el milagro, porque las medicinas que llevaba escondidas en su interior se convirtieron en rosas.




Desgraciadamente, el mal se cebó con la joven, siendo víctima de una enfermedad que había heredado de su madre. Los cautivos a los que había estado sirviendo miraron con estupor cómo su valiente heroína se iba consumiendo poco a poco, pero uno de ellos sugirió un extraño remedio: bañarse en los lagos norteños de San Vicente de la Bureba, cercanos a la burgalesa Briviesca. Por si quedaba alguna duda, una voz procedente del cielo, y que al parecer fue transmitida por la Virgen, confirmó la sugerencia, por lo que el rey Adelmón organizó una expedición para trasladar a su querida hija hasta tierras cristianas. Lo que ocurrió es de sobra conocido por las gentes de Briviesca: nada más lavarse en los lagos de San Vicente quedó sanada de su enfermedad, y como agradecimiento la princesa decidió quedarse en el lugar, para vivir de forma eremítica y en agradecimiento al piadoso Dios de los cristianos. Se dice, que Casilda trajo consigo un importante tesoro desde Toledo, al cual se le perdió la pista, aunque la tradición asegura que lo repartió entre las parroquias vecinas y los pobres.




Su generosidad y bondad hizo que las gentes del lugar decidiesen levantar una ermita en honor a la Virgen para que le sirviese de última morada, pero algo extraño vino a suceder, porque todo lo que los vecinos construían durante el día, era transportado hasta lo alto de la montaña por manos angélicas, por lo que se procedió a construir una ermita en lo alto del cerro.

Dónde comer y alojarse.

Además del santuario, el visitante puede deleitarse con las viandas de mejor calidad de estas tierras castellanas. En el restaurante de Santa Casilda, disfrutará de una excelente comida y un ambiente agradable, pudiendo elegir entre una gran variedad de platos entre las que podemos destacar las famosas morcillas burgalesas y todo tipo de carnes, regadas por los mejores vinos. También podrá alojarse en su Hospedería, la cual cuenta con 12 habitaciones a precios más que asequibles.




El pozo de los deseos de Santa Casilda. 

Los viajeros más exigentes, tendrán ocasión de visitar los pozos que según la tradición otorgaron salud a la santa. Para ello tendrán que coger el sendero que baja desde la verja de hierro situada a la izquierda del santuario y descender hasta una preciosa arboleda en donde se encuentra el Pozo Negro o de San Vicente, en donde Casilda encontró consuelo a su dolor. Según se dice, basta con mojar un pequeño pañuelo con sus aguas y llevarlo hasta el enfermo para sanar. Muy cerca tenemos el Pozo Blanco o de Santa Casilda, cuyas propiedad mágicas son también evidentes porque hace fecundas a las mujeres que hasta allí se acercan. El ritual consiste en subir hasta una ladera que está a cierta altura y tirar una teja, si desean tener una hija, o una piedra, si desean un hijo. Pero eso no es todo, porque a los que consiguen "canastar" a la primera, se le asegura la descendencia en el plazo máximo de un año. ¿Superstición? Es posible, pero el que escribe estas líneas demostró su sobrada puntería acertando con una hermosa teja en el centro del sagrado pozo, y en menos de un año se convirtió en el hombre más feliz del mundo al tener a una preciosa niña.



jueves, 8 de diciembre de 2016

EL FANTASMA DE KATIE KING. ¿PRUEBA DEFINITIVA DE LA EXISTENCIA DE LOS ESPÍRITUS?



Durante mucho tiempo, la ciencia interpretó la existencia de las conocidas como apariciones fantasmales, como frutó de la sugestión, la alucinación y todo tipo de desequilibrios psicológicos, pero este planteamiento pasó a un segundo plano a partir del siglo XIX en el que los investigadores de estos fenómenos "sobrenaturales", empezaron a utilizar cámaras de fotografía para poder corroborar la existencia de este tipo de apariciones, cuya naturaleza aún no somos capaces de interpretar. 
Indudablemente, la utilización de la fotografía vino acompañada por el burdo intento de algunos individuos de crear unos montajes que provocaron la desacreditación de los investigadores más serios y comprometidos con el mundo de la parapsicología.

A pesar de todo, no todas las instantáneas de la época deben de considerarse falsas. Es el caso del controvertido fantasma de Katie King, un ectoplasma que la espiritista  Florence Cook, lograba materializar durante sus sesiones mediúmnicas. Lo realmente curioso de este caso, fue la presencia de William Crookes, un prestigioso científico inglés, galardonado con el Premio Nobel de Química en el 1907. Unos años antes, entre el 1871 y el 1874, supervisó las sesiones espiritistas que Cook celebró en condiciones de laboratorio. 

A lo largo de estos años, el fantasma de Katie King pudo materializarse en forma humana en repetidas ocasiones. Durante alguna de estas sesiones, el espectro se llegó a presentar como la hija de otro espíritu llamado John King. Según pudo comprobar William Crookes, el espíritu empezó a materializarse de forma parcial, pero con el paso del tiempo su presencia física fue tomando cada vez más consistencia, hasta que, por fin, pudo presentarse con el cuerpo completo y con una indudable apariencia de persona viva, incluso vestida con níveos ropajes. 

Para asombro de todos los presentes, llegó el día en el que el fantasma empezó a andar y hablar con total libertad, algo que aprovechó Crookes para fotografiarla en 44 ocasiones. Fue en ese momento cuando se inició un encendido debate, ya que desde entonces y hasta la actualidad, muchos investigadores empezaron a llamar la atención sobre el asombroso parecido entre Florence Cook y el espíritu, por lo que no dudaron en tachar esta historia como una simple falsificación. El problema es que el futuro Nobel de Química, certificó en más de una ocasión que él mismo las había visto juntas en repetidas ocasiones, tal y como muestran unas fotografías que han sido analizadas y estudiadas hasta la saciedad. 



William Crookes, siempre defendió hasta el día de su muerte, la existencia de un fantasma que él había fotografiado y analizado aplicando una metodología científica. Es por este motivo, por el que autores como David Sentinella, consideran las fotografías de King como auténticas, y por lo tanto una prueba más para demostrar la existencia de estos seres espectrales. 

martes, 6 de diciembre de 2016

MAGIA Y RELIGIÓN. DOS FORMAS DE ACCESO AL HECHO SOBRENATURAL.



Históricamente, la comprensión de lo sobrenatural se ha llevado a cabo a través de las prácticas mágicas y religiosas. Según uno de los mayores teóricos en el estudio del  hecho religioso, sir James Frazer, autor de La Rama Dorada, la era de la magia habría precedido a la de la religión. De esta manera, y siguiendo los presupuestos de Hegel, el hombre primitivo habría intentado controlar a las fuerzas de la naturaleza mediante la realización de una serie de hechizos y encantamientos. El fracaso del mago o hechicero, habría dado lugar a la aparición de una era de la religión, en la que el ser humano, apelaba a unas fuerzas sobrenaturales y a los dioses mediante la oración y los métodos suasorios del sacrificio, sustituyendo los conjuros mágicos del método anterior. 

Desde la publicación del libro de Frazer, los historiadores y antropólogos han descubierto, en cambio, que este esquema no es tan sencillo como en un principio podría parecer, ya que en todas las comunidades primitivas, ambas disciplinas aparecen inexorablemente unidas. Para E. O. James, lo que diferencia a la magia de la religión es la "naturaleza y función de sus respectivos sistemas de ideas y prácticas". La primera se distingue por la manera en que determinadas acciones son realizadas para hacer actuar al hecho sobrenatural, mientras que la religión presupone la existencia de dioses o seres espirituales ajenos al hombre, y que controlan los hechos de la naturaleza a su antojo. Mientras que la magia es coactiva con estos dioses, la religión sería personal y suplicatoria. 

El problema a la hora de clasificar los sistemas de creencias de las comunidades primitivas, pero también actuales, consiste en la complejidad para trazar una linea que delimite ambos conceptos, ya que no es infrecuente adoptar una actitud religiosa frente a objetos y acciones que bien podrían ser considerados mágicos. Un claro ejemplo es la costumbre de los pueblos prehistóricos de cubrir con sangre o almagre ciertos amuletos para proporcionarles un poder sobrenatural. En este sentido, la utilización de la sangre podría derivar de su poder sacro inherente, pero también podría ser una encarnación de la sacralidad que los dioses le han infundido voluntariamente, por lo que su clasificación como idea mágica o religiosa es difícil de establecer. 

Ya nadie discute que el sacerdote no puede ser considerado un simple descendiente del mago, ni que la religión sea una consecuencia lógica de una creencia mágica ineficaz para controlar los procesos naturales. Ensalmos y encantamientos, aparecen estrechamente vinculados con las oraciones y súplicas, aun así es posible distinguir un hecho religioso de otro mágico. Para E. O. James, la religión se caracteriza por la realización de unos actos de adoración realizados con respeto reverencial, y con una actitud de humillación en presencia de unos dioses a los que no se les puede coaccionar. 

En un estado intermedio estarían los elementos típicamente mágicos, pero que tomados en conjunto adquieren un sentido religioso, los cuales serían calificados con el término de "mágico-religioso".  

domingo, 4 de diciembre de 2016

BOSQUES SAGRADOS EN LA ANTIGUA RELIGIÓN ROMANA.


Los bosques romanos o Luci, fueron los primeros lugares destinados al culto de los dioses en la Roma Monarquica hasta que se erigieron altares, pequeñas capillas y, por último, grandes templos a cuyo alrededor se plantaron bosques, los cuales fueron tan sagrados como los mismos templos. 

Los romanos solían ir hasta ellos en los días festivos, y allí, en estos bosques sagrados podían bailar y tomar meriendas, no sin antes haber colgado ofrendas en las ramas de los árboles, que por tener esta forma se llamaron coronatos ramos, al estar adornados con las teniae (vendas de lana, lino o seda), cuyas cintas podían luego ser utilizadas para adornar las estatuas de los dioses que habitaban en los templos. 

 El respeto y la veneración que se les guardaba a los bosques sagrados fue tal, que se consideraba sacrílega a toda persona que cortara uno de sus árboles, aunque a los visitantes se les permitía rozar respetuosamente la hierba y cortar las ramas de los arbustos. Los bosques sagrados fueron considerados, por otra parte, auténticos asilos, al igual que los templos y más tarde las iglesias cristianas, porque allí era donde las personas perseguidas por cualquier motivo podían refugiarse.

sábado, 3 de diciembre de 2016

EXPERIENCIAS DESPUÉS DE LA MUERTE. ENTREVISTA A PIM VAN LOMMEL



Entrevista al prestigioso cardiólogo y estudioso de las ECM, Pim Van Lommel.

Como seguro sabrán todos aquellos interesados en el conocimiento de lo que denominamos como Experiencias Cercanas a la Muerte, Pim Van Lommel es un prestigioso cardiólogo que desde finales de los años 80 del siglo XX, y más concretamente a partir de 1986, en el que leyó un informe de un estudiante de medicina, George Ritchie, que resucitó tras nueve minutos de muerte clínica, empezó a poner todo su empeño en tratar de averiguar cuál era el destino de nuestra conciencia después de la muerte física. No hace muchos años, un prestigioso periódico nacional tuvo la ocasión de entrevistar al reputado doctor. Sus respuestas no dejaron a nadie indiferente.

Según Van Lommel, en el año 1988 ya tenía doce episodios localizados, y esto le permitió crear una red de investigación con otros diez hospitales holandeses. Sus estudios tuvieron un enorme impacto mundial, y por eso, tras mucho pensarlo, decidió dedicarse en exclusiva al estudio de las ECM. 

A pesar de todo, el cardiólogo aseguró que desde entonces se han multiplicado los interrogantes, abriendo un debate con la ortodoxia médica, la cual asegura que estas experiencias no son más que simples  alucinaciones causadas por la anoxia (carencia de oxígeno). Frente a esta postura, los resultados de su investigación, y la de otros muchos, insisten en la necesidad de buscar otras causas que den sentido al fenómeno, porque si todo se debiese a la anoxia, las ECM estarían presentes en todos aquellos que sufren una muerte clínica, y no sólo en el 18% registrado hasta el momento. 

Sobre la naturaleza de la ECM, sus conclusiones no difieren en mucho de las de otros reconocidos especialistas, insistiendo en la tendencia de los afectados a la hora de hablar de recuerdos, emociones y el mantenimiento de la propia identidad, un punto crucial, porque "el ego es el enlace entre la conciencia y el cuerpo". También se insiste en que no todos experimentan el mismo proceso, pero la gran mayoría citan diversas experiencias  que coinciden en una misma dimensión espacio-temporal. Esto es, la revisión de una vida pasada, aunque también presente e incluso futura, y es tan real el proceso que algunos, después de la ECM son capaces de anticipar sucesos y dar nuevo sentido a los hechos pasados, así que suelen cambiar de pareja, de trabajo, de hábitos y de actitud frente a sus problemas vitales.

Aunque son muchos los ejemplos de pacientes que pudieron experimentar este tipo de trances, Van Lommel destacó la de uno de ellos que vio a un señor desconocido sonriéndole. Años más tarde, su madre, en el lecho de muerte le reveló que él era hijo de una relación extramatrimonial y le mostró una fotografía de su padre biológico: cual sería su sorpresa que el individuo descubrió que era aquel señor sonriente.

Otro de los aspectos que desmiente el cardiólogo es la afirmación de la medicina ortodoxa, al asegurar que los pacientes no están del todo inconscientes durante su experiencia. En este caso, Van Lommel recurre a cientos de casos, como la de un hombre de 43 años que llegó en un estado cianótico, sin tensión y con las pupilas dilatadas. La enfermera, como manda el protocolo le quitó la dentadura postiza y la depositó en un cajón situado frente a la cama en la que yacía en el hospital. Milagrosamente, el hombre resucitó tras un largo coma y preguntó por sus dientes. Poco después, el paciente vio a la enfermera y le pidió que le devolviera sus dientes. El susto de la mujer fue mayúsculo y por eso llamó al equipo médico al instante. Curiosamente, el paciente les relató lo que habían  hecho cuando llegó muerto al hospital.

A la pregunta sobre la creencia de Van Lommel en relación a las ECM, el médico, sin dudarlo, respondió que para él, la conciencia era una especie de transmisor  para esta dimensión de nuestro ser. Un tipo de radio que, mientras vivimos aquí, sintoniza con nuestro universo, consecuentemente la muerte sólo es un cambio de conciencia, una simple transición y por lo tanto, sólo morimos en una dimensión para pasar a otra. Una conclusión a la que llega desde un punto de vista científico y desde los estudios de la física cuántica, al declararse un hombre no creyente, aunque reconociendo que algunas religiones se han acercado a esa otra dimensión recurriendo a la meditación o el misticismo.

Para terminar, Van Lommel nos transmite un mensaje esperanzador "cuando asumes tu transición sin miedo experimentas un anticipo de esa sensación de plenitud"