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martes, 20 de diciembre de 2016

ARQUEOLOGIA FUNERARIA EN EL EGIPTO ARCAICO. NUEVAS PISTAS



En el periodo Arcaico, que coincide con las primeras dinastías en el historia de la civilización egipcia clásica, observamos una consolidación de los poderes de la realeza que se verá reflejada en la construcción de grandes tumbas, dejando atrás las sepulturas más sencillas de época predinástica, en un proceso que desemboca en la aparición de las pirámides de piedra de la Dinastía III. Durante el Arcaico, el tipo de tumba real más caracterítisco es la mastaba, la cual conoce un importante desarrollo en las necrópolis de Abydos y Saqqara, pero a pesar de las evidentes diferencias con respecto a las anteriores, estas no dejan de ser resultado de una evolución lógica de las tumbas prehistóricas.

En términos generales, este nuevo tipo de tumba esté formado por una cámara rectangular, más o menos amplia, con un revestimiento de ladrillos y otro exterior de madera. En su interior, las ofrendas y el ajuar funerario se van a situar en pequeñas cámaras ubicadas alrededor de la principal, en torno a la cual se articula la estructura. En muchas ocasiones, la tumba real se rodeaba de otras de menor tamaño, donde se podían enterrar los cortesanos y miembros de la familia real. 


Necrópolis de Abydos


Estas grandes tumbas de las primeras dinastías egipcias estaban situadas mayoritariamente en la necrópolis real de Abydos, pero para nuestra desgracia la superestructura de las tumbas reales han desaparecido, aunque tenemos motivos evidentes para pensar que debían de ser similares a las tumbas tinitas situadas en Saqqara. La parte exterior estaba formada por distintos compartimentos y tenían unas paredes características similares a las fachadas de los palacios reales, con unos paneles salientes alternados con nichos entrantes, marcando el origen de los grandísimos complejos funerarios del Imperio Antiguo en donde se fusionaba la idea de la tumba y el templo funerario, que en estos momentos aún siguen apareciendo separados.


Dentro de los lugares de enterramiento de época Arcaica, la necrópolis de Abydos ha proporcionado una información muy valiosa para comprender la naturaleza del pensamiento religioso egipcio durante el resto de su historia. Este es un lugar sagrado situado en la orilla occidental del Nilo, datando los vestigios más antiguos a partir del 4000 a.C., aunque no será hasta épocas más tardías (Dinastías I y II) cuando adquiera una relevancia especial por su papel como lugar de enterramiento de los primeros faraones del Egipto Unificado. Aquí, las últimas campañas arqueológicas permitieron detectar alguna de las más tempranas manifestaciones religiosas relacionados con el mundo de ultratumba, especialmente en la sepultura del faraón Djer, el cual se hizo enterrar junto a un enorme ajuar funerario y con un enorme cortejo de más de 300 individuos, algunos víctimas de unos sacrificios humanos que, con el paso del tiempo, van a ir desapareciendo en favor de nuevas prácticas tendentes a sustituir al ser físico por una serie de amuletos (ushebtis) con propiedades mágicas. Es más, la propia configuración de la tumba nos permite suponer la creencia en la supervivencia del espíritu del faraón, el cual emprendería un viaje hacia el mundo del Más Allá, a partir de una apertura en el lado occidental de la estructura orientado precisamente hacia un wadi, situado al oeste de la necrópolis. 


Tumba de Djer

Saqqara es el otro gran lugar de enterramiento de época Arcaica. Situado a escasa distancia de la ciudad de Menfis, el lugar destaca por sus imponentes dimensiones al medir 6 km de largo y tener una anchura de 1,5 km. Su relevancia a partir de la Dinastía I se pone de manifiesto por la extraordinaria acumulación de tumbas reales que presenta el lugar. Debajo de las estructuras se sigue conservando una serie de galerías, tumbas de pozo e incluso agujeros hechos por los ladrones para expoliar las tumbas. La monumentalidad de lugar queda resalzada por la pirámide escalonada del faraón Zoser, con el que entremos en una nueva etapa en la historia del Egipto faraónico, caracterizada por la presencia de un nuevo tipo de tumba propia del Imperio Antiguo. 

Como dijimos, el tipo de tumba más característico de este momento es la mastaba, en la que podemos encontrar dos niveles, uno subterráneo, con la cámara sepulcral a la que se accedía a través de largos y estrechos pozos verticales, que se cegaban después de depositar la momia y un nivel superior, en donde estaba la capilla que imitaba la casa del difunto, donde los familiares depositaban sus ofrendas, con una o varias "falsas puertas" decoradas con relieves, situadas en la parte oriental, que servían para indicar al espíritu, al doble del difunto (llamado ba), el lugar por donde debía salir o entrar al edificio. Algunas de estas tumbas tenían varias salas y estaban ricamente decoradas, y con el paso del tiempo, estas construccies se fueron haciendo cada vez más complejas y añadiéndose más estancias, escaleras, trampas para saqueadores. 


Necrópolis de Saqqara

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